Cada
31 de octubre se festeja en muchos lugares del mundo la fiesta de Halloween
o Noche de Brujas. Se inició como un acto ceremonial de los pueblos
celtas, conocido como Samhaim. Antecede a la celebración
cristiana del Día de Todos los Santos.
En
realidad casi nadie se detienen a pensar en el origen de la fiesta. Tampoco,
especialmente los cristianos, se aseguran si tal conmemoración es aceptada por
su iglesia y mucho menos es motivo de análisis para quienes lo celebran,
develar el efecto transculturizante que ésta tiene, cuando se le asume como
fiesta tradicional, siendo en realidad un producto de la globalización.
Esta
fiesta pagana despierta una suerte de embriaguez colectiva que invade a
niños y adultos. En tropelías, los pequeños salen a la calle, maquillados o
vestidos con llamativos disfraces, sugiriendo intercambiar dulces por
trucos, mientras los adultos concurren a discotecas y bares.
Pero, qué beber la
Noche de Brujas
Elizabeth
Aguilar Contreras
es tapatía, de Guadalajara, en el estado de Jalisco. Allí nació y ha
desarrollado su carrera como barwoman.
Su curriculum delata experiencia en coctelería clásica, básica, de autor
y molecular.
Refiere,
haciendo alusión a un refrán popular: “el muerto al pozo y el vivo al
gozo” que en esta fiesta la gente sale a disfrutar en grupos, algunos muy
numerosos, cuyos gustos se refugia mayormente en cócteles y shots que pueden
considerarse clásicos o regularmente comúnes, a los que dice “ no hay que
temerle mucho esa noche”.
- La experiencia adquirida en barras comerciales, así
como en fiestas, eventos y celebraciones corporativas que atiendo
profesionalmente, me han enseñado que los clientes piden tragos de los que
tienen algún conocimiento, bien por haberlos probado anteriormente, por
recomendación o por búsquedas en la red. Los bartenders sugerimos
cocteles nuevos, por lo general de nuestra autoría. Invitamos al cliente a
explorar otras experiencias, claro, sin apartarlos mucho de lo que tienen
preconcebido como “tragos terroríficos” de esa noche.
Entre
los cócteles que más se destacan, refiere la bartender mexicana, está Zombie,
Blood and Sand (sangre y arena) un poco menos conocido pero fácil de hacer,
Beso de Bruja y entre los shots Derrame Cerebral.
Cada
cóctel, “tiene su historia”, pero en esta ocasión nos detendremos en la receta
de uno de ellos, el cóctel Blood and Sand.
Cóctel Blood and Sand
Ingredientes
¾ 0z. de whisky
¾
0z. de jugo o zumo de naranja
¾
0z. de licor de cereza
¾
0z. de vermut rosso
Garnish:
piel de naranja flameada.
Preparación
Se mezclan el whisky y el jugo de
naranja en un shake o coctelera. Aparte, el vermut rosso con el licor de cereza
en otro shake. Se vierte la mezcla de vermut rosso con licor de cereza y luego,
lentamente la mezcla de whisky y jugo de naranja. Decoramos con piel de naranja
flameada y una cereza.
Halloween,
una fiesta de impresiones
Cualquiera
sea el lugar escogido para celebrar la Noche de Brujas, destacará sin duda por
los tonos negros, naranja y morado, asociados a imágenes de calaveras,
calabazas, brujas, telarañas y otros símbolos que “imprimen terror”.
Algunos
espacios, sean privados o públicos, logran decoraciones tan emblemáticas que
resultan difícil de olvidar. Por ejemplo, distinguir los tragos con toques
especiales como hielos en 3D, en forma de cráneos de calaveras, elaboradas a
partir de moldes de silicona que ofrecen esa forma característica.
A
continuación te ofrecemos algunos detalles que pueden ayudar a que tu
celebración entre en la categoría de inolvidable.
El
Día de los Muertos
La
fiesta del Día de los Muertos es una fiesta netamente mexicana que emula
otras fiestas cristianas como son el Día de todos los Santos y el Día
de las Ánimas o como también se le conoce en otras localidades
latinoamericanas, Día de los Fieles Difuntos.
Su
inicio se registra desde los tiempos de la Colonia. En el calendario litúrgico
cristiano se registra los días 1° y 2 de noviembre, aunque en realidad se
estima que arranca desde el mismo 31 de octubre, quizás, de allí, la confusión
de asociarla al Halloween.
Para los mexicanos, tal equívoco resulta chocante, porque, justamente, su Día de los Muertos contrarresta el impacto transculturizante del Halloween.
La Santa Muerte
Para los mexicanos, tal equívoco resulta chocante, porque, justamente, su Día de los Muertos contrarresta el impacto transculturizante del Halloween.
La Santa Muerte
Si
algo acecha con certeza es la muerte. Nadie escapa de ella. Muchos la
buscan y hasta desafían en hazañas y actividades nada cotidianas. La
retan. Se burlan de ella.
Ciertas
profesiones o actividades lícitas e ilícitas la llevan a cuesta como signo.
Podría decirse que es la compañera de cada tramo del camino. A la muerte se le
teme, pero también se le venera. En
México, la manera distintiva cómo se rinde culto a la muerte causa admiración y
recelo. Cada 2 noviembre este país se llena de turistas, que curiosos, procuran
entender la realización de este culto peculiar y a la vez hermoso, pese a las
reminiscencias satánicas que alguna vez tuvo asociadas a él.
Foto
cortesía de Dolores Meza, en su representación en el Festival de Catrinas en
Tlaquepaque, Jalisco
A
la Santa Muerte se le venera en altares. La gente se viste y maquilla de un
modo peculiar. Se realizan concursos. Se baila, come y bebe, pero
particularmente, se reflexiona sobre la delgada línea que la divide de la vida.
Se
llenan con muchos pequeños motivos que incluyen fotos de difuntos cercanos a
quien realiza el altar, calaveras de azúcar decoradas y detalles que recuerdan
los gustos personales de los fallecidos.
Por
tanto, no extraña ver en ellos bebidas, especialmente nacionales, que junto al
llamado Pan de Muertos, un pan horneado, dulce al que se agrega
ralladura de naranja, canela y azúcar.
Tradiciones
de aquí y de allá
Tal
vez resulte dogmático establecer preferencias en torno a una u otra
celebración, si es que hay que preferir alguna. En todo caso, en lo que
respecta a latinoamérica, hay abundantes testimonios, legados y tradiciones que
verdaderamente nos representan. Tan válidas como lo fue el Samhain para los
celtas por allá por la Edad del hierro.
Por
lo que sumar a otras, cuyo origen llega a ser incluso cuestionado, resulta un
riesgo que atenta contra esos legados, que tantos siglos requirieron para
institucionalizarse.








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